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La luz de la racionalidad o el juego del Estado Español

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Asidero

Una de las formas más evidentes de descubrir la hipocresía de la derecha política y mediática española es comprobar su doble rasero respecto a lo que sucede en América Latina, una región del mundo donde, a diferencia de Europa, hay gobiernos dignos y decentes. Una de las formas más evidentes de descubrir la hipocresía de la derecha política y mediática española es comprobar su doble rasero respecto a lo que sucede en América Latina, una región del mundo donde, a diferencia de Europa, hay gobiernos dignos y decentes.
Nuestra derecha llama dictadura y pide la dimisión del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, que obtuvo el 50'61% de los votos en las elecciones presidenciales, pero no tiene ninguna objeción al recién aupado presidente de Brasil, Michel Temer
Aznar suede jugar al despiste cuando se le pregunta sobre su vinculación con el Opus Dei, pero resulta chocante la presencia de miembros conocidos del Opus Dei en so primer gabinete y en los puestos clave del Estado.
Así pues, la Iglesia, como el militarismo y la magistratura, no eran más que auxiliares defensores de la clase capitalista.
Pablo Iglesias teorizó sobre al anticlericalismo de aquel momento histórico. Por un lado, consideraba que había uno de raíz liberal y burguesa, y otro más radical y revolucionario. Los defensores de la primera modalidad solamente combatían al clero en tanto que pretendía recuperar su poder de antaño. Para estos anticlericales la Iglesia tenía que someterse a la burguesía, debiendo dedicarse a predicar resignación “a los esclavos del capitalismo”.
Cuando la vigencia social del sistema de creencias pierde peso o comienza a ser públicamente cuestionado; es decir, cuando la adhesión sin fisuras a los fundamentos sobrenaturales o divinos de la organización social se debilita, empiezan a manifestarse públicamente interrogantes y dudas sobre la validez ideológica de esos fundamentos, iniciándose una revisión de las representaciones colectivas y de los soportes de la obediencia civil
A la luz de las evidencias hoy disponibles, al menos tres notables civilizaciones no occidentales produjeron intelectuales netamente irreligiosos: India, China y el mundo árabe. Las dos primeras de manera totalmente autónoma, endógena, y el último bajo la influencia proficua de la antigua filosofía griega, sobre todo aristotélica.
También en la América precolombina hay indicios leves, sutiles, de una fe religiosa expuesta al desasosiego y las hesitaciones del pensamiento racional.
Cuánto mejor nos iría en el gobierno de Linares y de España, si cada cual, dedicara su tiempo, esfuerzo y rigor a las tareas encomendadas. Otra sería la maltrecha fama de la política, e incluso de las propias procesiones. Por cierto, no abusarían tanto de estas apariciones si supieran que un 64% de encuestas las rechazan. Volviendo a la sencillez evangélica, dejando cada tarea a quien, y donde corresponde, sin ostentación o mercadeo, la convivencia respetuosa ganaría mucho. TAGS:undefined

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