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Venezuela es espiada, desde centrales norteaméricanas

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La Tecla Fértil
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Estados Unidos, viene levantando estrategias militares sobre el Atlántico para detener las políticas de países progresistas hacia la Región Amazónica y La Patagonia, con el fin de crear bases para controlar desde el punto de vista tecnológico y satelital toda la América del Sur, de allí, estos cambios urgentes en el campo diplomático que cerca toda la zona liberada por nuestros libertadores. La idea es activar de nuevo el viejo comando estadounide4nse del Pacifico y bajo un nuevo nombre de Indopacom, una alianza de pensamiento militar y telemático para neutralizar a Venezuela y toda el área del Caribe. Aunque esta zona es colonia inglesa y holandesa, la izquierda española y latina desean controlarlas de nuevo y, cuyos presidentes salgan de Petrocaribe.
Las acciones del Pentágono son fuertes y su cuerpo diplomático analiza cada paso histórico por ejecutar, porque es un contexto geopolítico y territorial bajo control militar. Varios países del pacifico, deben integrarse a esta alianza, porque sus navíos recorren las aguas marinas trayendo mercancía a los muelles del Atlántico, pero, es bueno recordar que EEUU controla el sesenta- 60%- por ciento del planeta y bajo su asesoramiento directo encontramos 36 países diseminados por el globo terrestre.
En primer lugar, EEUU considera que China es su principal adversario estratégico, lo que implica una mirada de larga duración. La economía del dragón ya es la primera del mundo, según la medición del FMI en base a la paridad del poder de compra, y avanza de forma notable en algunos rubros decisivos como la inteligencia artificial y la internacionalización del yuan, lo que representa un desafío formidable a la hegemonía del dólar.
Nuestro continente latinoamericano, ha sido controlado en este último tiempo mediante el espionaje, los celulares es una manera sencilla de rastrear, aunado a las fotos, webs visitadas y las conversaciones que se suscitan a través de ellas. Es el mismo usuario, quien aporta esta información y, aunque, la información puede ser desactivada, ya todo está dado. Toda la población latinoamericana ha sido monitorizada, mediante paneles de control externo de microondas y, solo se les exige respetar las leyes, pero ya todo esta tutelado y, es la hora de actuar.
A los chinos, no le es fácil controlar Suramérica, porque deben aplicar diversos dispositivos de control mental, por nuestra memoria cultural y, hay aplicaciones maliciosas y los móviles están pinchados y desbloqueados en gran medida por habilidad o torpeza del usuario, simplemente de quien quiera espiarnos, los norteamericanos ya están infectando los programas. La empresa alemana de seguridad G Data, así lo revela y ya llegaron a los servidores chinos, de allí, los problemas en muchos servidores financieros de la región.
Ya, nos encontramos en una guerra abierta de nivel telemático, pronto llegarán los drones a nuestro Continente. Las informaciones, ya se están produciendo y Brasil, le va a permitir a los norteamericanos poner un satélite a la altura de Roraima. Estado norteño de Brasil. Corazón del Amazonas y cuyas aplicaciones llegaran al Caribe hasta La Patagonia Argentina.
En su afán de convertirse en la próxima potencia tecnológica mundial, China tiene un punto débil: los semiconductores. Estos circuitos integrados son clave para la producción de teléfonos móviles, ordenadores, automóviles, trenes de alta velocidad y en general cualquier producto que pueda considerarse un dispositivo inteligente. Pero las capacidades tecnológicas del país están aún por detrás de las de los grandes del sector como Estados Unidos, Taiwán, Corea del Sur o Japón. Esta dependencia exterior disgusta a Pekín, que en un contexto de guerra tecnológico-comercial con Washington ha emprendido una difícil carrera para liderar el diseño y fabricación de chips.
China es el principal consumidor de semiconductores del planeta. Las fábricas del país producen gran parte de la electrónica de consumo que después se exporta al resto del mundo. Pero el principal elemento de la cadena de valor de estos productos, los semiconductores, no está ni diseñado ni fabricado en su territorio. De hecho, estos circuitos integrados fueron, con 227.000 millones de dólares, la principal mercancía importada por China en 2016. Más incluso que el petróleo.
Las consignas a favor de que China pase a ser un país tecnológicamente autosuficiente se han redoblado en las últimas semanas en boca del mismo presidente, Xi Jinping, ante el endurecimiento de las relaciones con Estados Unidos en materia comercial.
Este escenario, según los expertos, solamente podría suceder por ahora en el caso de los circuitos integrados situados en el extremo más bajo de la cadena tecnológica, donde China sí está haciéndose un hueco entre los grandes productores. Pero alcanzar a medio plazo la tecnología punta que cuentan empresas líderes como Intel (Estados Unidos), Samsung (Corea del Sur) o TSMC (Taiwán) es otra historia
Según los cálculos de Christopher Thomas, socio de la consultora McKinsey en China, la inversión en investigación y desarrollo (I+D) de las empresas chinas es de unos 5.000 millones de dólares anuales, una cifra que no casa con la grandilocuencia del discurso oficial. “No es muchísimo dinero. Los proveedores líderes en el mercado mundial gastan individualmente tanto en I+D como toda la industria china de semiconductores”, ilustra.
La vía lenta para conseguir ganar posiciones es seguir invirtiendo en I+D y atraer talento extranjero. Esto último se antoja muy complicado a pesar de las generosas remuneraciones que se ofrecen en China porque hay pocos ingenieros que estén a la altura y estos están blindados en sus respectivas empresas. Un estudio del Ministerio de Industria y Tecnologías de la Información estimaba en 2017 que el déficit de personal cualificado en este sector asciende a 400.000 personas.
En el caso, Venezuela. Muchos tecnológos preparados por China en el gobierno bolivariano de Hugo Rafael Chávez Frías y fueron adscritos a los centros de informática nacional, salieron del país por el descontrol manifiesto de nuestro presidente, Nicolás Maduro Moros en el ejercicio de su acción política de carácter populista, un apelativo argumental que causa destrozos a la estructura geopolítica y territorial del país.
En un pasado relativamente reciente, muchos chinos creían que el cambio climático era una mentira de los países desarrollados para frenar el crecimiento de otros en vías de desarrollo, especialmente China. Incluso después de que los científicos aceptaran la correlación entre el calentamiento global y las emisiones de carbono, muchos en el Gobierno se aferraban a la idea de que los países tienen una “responsabilidad común pero diferente”, con especial énfasis en “diferente”. Dondequiera que un funcionario era capaz de resistir la presión extranjera en las discusiones internacionales, era considerado poco menos que un héroe. Desde la industrialización, el argumento esgrimido era que los países desarrollados habían dejado una enorme huella de CO2.
La experiencia de primera mano del cambio climático ha alterado la actitud de los chinos. El año 2008 fue un momento decisivo; en vísperas de la fiesta más importante de China, el Festival de Primavera, excepcionales temperaturas bajo cero e intensas lluvias casi paralizaron todo el sur del país. Gracias al amplio alcance de Internet, desde entonces cualquier fenómeno climático extremo, incluido el tifón Hato en 2017, ha llamado la atención en masa. La nube tóxica que llega previsiblemente cada invierno ha hecho de la contaminación uno de los temas de discusión por excelencia entre los chinos. La gente ha pasado de la ignorancia a la lucha por el derecho a la información, a tomar la iniciativa, a exigir al Gobierno que actúe y tome medidas.
Durante las recientes cumbres de comercio, el Gobierno chino ha clausurado, temporalmente, muchas empresas industriales para limpiar el aire y su propia imagen. Pero tales medidas no sirven para salvar el planeta. China es el país más contaminante del mundo de dióxido de carbono. Ya es hora de que ponga su casa en orden.
El cambio climático y la contaminación del aire están relacionados, pero no son idénticos. La mayor parte del aire tóxico es producido por las mismas fuentes que el dióxido de carbono: calefacción, generación de energía, actividad industrial y tráfico de coches. Controlar la contaminación es lo mismo que reducir las emisiones. Este debe ser el camino que China debe emprender en materia de cambio climático.
Los norteamericanos, saben lo que hacen, intoxican al mundo, con los productos y herramientas que le ofrecen, los mismos chinos. Estamos en Latinoamérica, avisados, Venezuela jamás será la excepción.

 

 

 

 

 

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